Pagina oficial de la peña de Boca juniors en La Plata

Pagina oficial de la peña de Boca juniors en La Plata

martes, 8 de diciembre de 2015

Falta cada vez menos

Cada vez falta menos. En 4 días la ciudad de La Plata podrá vivir su fiesta Xeneize con hinchas de Boca desbordando la avenida 7 de la 2 manos para demostrar la grandeza de los colores en cualquier parte del país.

50 metros de tela azul y oro para ser desplegada sobre la avenida 7.

En La Plata tenemos todo encaminado y seguimos puliendo detalles. Banderas de palo, humo de color, bombos, redoblantes, una bandera gigante de 50 metros y 18 trabajos en cartón duro representando c/u de las copas internacionales que se han ganado a la largo de la historia.

1 de las 6 copas Libertadores en cartón gigante que se están preparando junto con los demás trofeos continentales.

Esto es Boca, esta es su gente y los Xeneizes de La Plata te invitamos a caminar por las calles de la ciudad para mostrar con orgullo nuestros colore en una fiesta familiar y multitudinaria.
El sábado 12 a partir de las 17:30 hs en  plaza España nos encontramos y de ahí hasta plaza San Martín, deteniéndonos un rato para cantar y hacer sonar nuestros tambores para continuar hasta plaza Moreno y finalizar en las escalinatas de la catedral.

El 12/12 La Plata es bostera.

viernes, 4 de diciembre de 2015

Un técnico de la casa II


Si ya nos hemos detenido en buscar en el archivo información acerca del técnico campeón del torneo de primera división de 2015, también es lógico detenerse en el técnico campeón de la copa Argentina de este año que por razones obvias es el mismo, Rodolfo Martín Arrabarrena.
Hubiese sido más fácil homenajearlo en un mismo posteo, pero como nos sobra archivo, decidimos hacerlo en 2 partes.
Ya hemos hablado de sus comienzos en las divisiones inferiores del club a principios de los ’90 en el viejo predio de La Candela ubicado en San justo.
Ahora es el turno de ver cómo se fue formando como jugador y llegó a consolidarse en el primer equipo después del alejamiento del  dueño del lateral izquierdo que era el colorado Carlos Javier Mac Allister. Eso fue en la segunda mitad de la década del ’90 y lo tuvo dueño de la camiseta número 3 hasta su último partido en el club. Fue a mediados del 2000 en la revancha contra Palmeriras por la final de la copa Libertadores.
De principio a final se puede hacer un paralelo de lo que fue la carrera del vasco como jugador del club remitiéndonos a sus últimos partidos que fueron precisamente aquellos 2 partidos mencionados contra el Palmeiras campeón 1999 de la Libertadores.
En la edición especial Nº 179 de Boca campeón de América del 2000 de la revista El Gráfico se detalla la final, el camino previo a la conquista, los personajes, la hinchada y también los jugadores destacados.



Ahí se detienen en el vasco, un jugador que entendió siempre como se debe jugar al ponerse esta camiseta, que surgió de las divisiones inferiores del club (algo que resultaba muy costoso por aquellos años) y también por ser el que convirtió los 2 goles en el partido de ida jugado en la cancha de Boca.
El 14 de junio de 2000 Boca recibió a Palmeiras en una Bombonera que rebalsaba por el partido de ida de la final continental. Fue empate 2 a 2 (el único partido que Boca no pudo ganar de local en esa competencia) y el goleador del equipo de Bianchi fue el lateral por izquierda, el vasco Arruabarrena.
Una semana más tarde en el Morumbí volvían a empatar pero sin goles. La definición por penales fue nuestra y Boca conseguía su 3era copa Libertadores.
Volviendo al partido de ida, fueron claves esos 2 goles del vasco para mantener la igualdad y llegar a la revancha en igualdad de condiciones.



Ese fue el vasco, que se despidió campeón en sus últimos partidos con esta camiseta y que fue el goleador de la final.

jueves, 3 de diciembre de 2015

La 12 canta "Sábados de la bondad"

A mediados de la década del ’80 las tardes de sábado en canal 9 eran ocupadas por el programa “Sábados de la bondad”. Conducido por el recordado Leonardo Simons,  desde temprano hasta entrada la noche, este programa ómnibus  tenía como fin solidario recaudar y destinar fondos a hospitales de todo el país, brindándoles ambulancias, equipamientos de alta complejidad para esos años, insumos y todas las necesidades que podía llegar a tener un hospital argentino de hace 30 años. Así iban por todo el país movilizando gente, recaudando fondos y recibiendo donaciones de las grandes empresas como del público en general.
Todo esto es para puntualizar la canción que tenía el programa. En la presentación, cuando se iba o se regresaba de las tandas publicitarias o cuando la situación lo ameritaba, el musicalizador del viejo canal 9 (propiedad de Don Alejandro Romay, también hincha de Boca) hacia sonar de fondo el clásico “Solidaridad / Sábados de la bondad” que se terminaría pegando en televidente y se cantaba de manera permanente.
Para los que desconocen la canción, era la siguiente:



Claro que el ingenio popular futbolero hizo que este ritmo fuera modificado en la letra para que sonase en las diferentes  canchas tanto de primera como del ascenso, con una letra sencilla, donde se le cambiaba el destinatario del pedido solidario, pues se mencionaba a los equipos que estaban a punto de perder la categoría y las hinchadas rivales se burlaban del mal momento por el que atravesaban sus enemigos futbolísticos.
Así fueron pasando los años pero ese tema quedo en la memoria de las barras para ser usadas cuando la situación del rival necesitase sacar a relucirse. Por esas justicias divinas que tiene el fútbol de poner las cosas tarde o temprano en su lugar, nos llegó el momento de cantarla a nosotros también cuando en el primer semestre de 2011 y en una situación casi irrevocable de destino de promoción, riBer plei visitó la Bombonera y nuevamente mordió el polvo de la derrota con aquel recordado 2 a 0 con el gol en contra de JP Carrizo y el cabezazo del gran Martín en su ultimo clásico como jugador profesional.
Con la victoria en el clásico y hundiéndole un poco mas la cabeza a los primos, desde la bandeja media del arco de los milagros, al final el partido empezó a bajar el histórico “Solidaridad / para riBer que se va” y seguido de eso todas las demás canciones que hacen alusión a un equipo a punto de descender. Acá les dejamos casi 15 minutos de cargadas a riBer mientras se iban de la Boca (y de primera), cantitos despidiendo a Palermo y toda la fiesta del pueblo de Boca:



Como si esto fuera poco, en 2013, cuando Boca visitó a Independiente en Avellaneda por la 7ma fecha con empate 1 a 1, el rojo pasaba por la misma situación que sus amigos, dos años después. El desenlace fue el mismo y la hinchada de Boca lo anticipó haciéndoselo saber desde el sector visitante de una cancha a medio terminar.


Esta canción de Sábados de la Bondad pegó tan fuerte que el mismo ritmo también se utiliza en la hinchada de Boca para cantar el siempre evocado "dale dale Bo que tenemos que ganar".


martes, 1 de diciembre de 2015

Biografías Xeneizes: Hoy Silvio Marzolini


Desde el día de ayer el museo de la pasión Xeneize tiene una nueva estatua de un ídolo para ser exhibida. La imagen de Silvio Marzolini ahora descansa entre las grandes glorias del club, porque en verdad él ha sido referente e ídolo indiscutido desde su llegada a principios de la década del ’60.

El gran Silvio llegó al club a principios de 1960 con apenas 19 años procedente de Ferro junto con el tano Antonio Roma.
Lateral izquierdo de quite, juego y gran técnica, enseguida se adaptó a lo que es Boca y sus rendimientos fueron superlativos  junto con los de un equipo que en esa década del ’60 ganaría varios títulos.
Junto con Roma y Silvero eran los primeros nombres que salían de memoria en los equipos de aquel tiempo y su destacado trabajo en el sector izquierdo de la defensa, le brindaron la posibilidad de jugar los mundiales de Chile ’62 e Inglaterra ’66, siendo elegido en ambas competencias como el mejor en su puesto por lo que se ganó el rótulo del “mejor 3 del mundo”. Tan equivocados parece que no estaban en la FIFA porque en Argentina es considerado como el mejor lateral de la historia del fútbol argentino.
Campeón en 1962, 64, 65, también ganó los nacionales de 1969 y ’70 junto con la primera conquista de la copa Argentina también en el ’69 en el equipo de Alfredo D’istefano.
En el mencionado Nacional de 1969, Boca se consagró campeón en cancha de riBer empatando con el local 2 a 2 la famosa tarde que se prendieron los grifos de riego para que Boca no diera la vuelta.



Marzolini no solo dio la vuelta con sus compañeros, sin que dio una segunda vuelta olímpica solo entre el agua del riego, los insultos de los locales y la ovación de la hinchada del equipo campeón.

La vuelta olímpica solo en un monumental con los grifos prendidos para evitar el festejo.

Jugó hasta el año 1972 (se despidió el 10 de diciembre en la victoria 1 a 0 frente a Huracán por la última fecha del torneo Nacional) y dejó una cifra de 619 partidos disputados entre locales, internacionales y amistosos. Marcó 13 goles (1 gol por año de promedio) y vio la tarjeta roja solamente 3 veces.
Como los grandes ídolos siempre vuelven, Silvio fue el técnico de 1981 cuando Boca contrató a Maradona y también pudo ser campeón como DT. Recién este año el vasco Arruabarrena pudo volver a ser un DT campeón que también lo había logrado como jugador. Silvio era el último caso. Por problemas cardíacos dejó su cargo después de aquel Metropolitano por lo que el torneo Nacional de 1981 fu dirigido por su ayudante Horacio Bongiovanni.

Como Técnico también fue campeón y tuvo el privilegio de dirigir a Maradona.

Siempre siguió en el club y fue el coordinador del fútbol juvenil a principios de la década del ’90 hasta que tuvo un segundo ciclo como técnico en 1995, lamentablemente no pudo volver a ganar un título pero fue el técnico que hizo reaparecer a Maradona en el torneo Apertura junto con Caniggia, aquel que Boca peleó hasta el final.
Adorado por el hincha que lo vio jugar, respetado por aquellos que lo vimos dirigir y querido por todo el pueblo boquense, Marzolini en una parte de Boca y hoy tiene su merecida estatua en un museo con mucha gloria de la que él contribuyó a obtener.

Marzolini ayer en la presentación de su estatua en el momento que se descubre la imágen. 

Gracias Silvio, el hincha de Boca te quiere.

lunes, 30 de noviembre de 2015

El gol del campeonato (Copa Argentina 2015)


Ya nos hemos detenido en el gol que le dio uno de los 2 campeonatos ganados a Boca en este 2015. El de Monzón a tigre (ver acá) Ahora es el turno de la conquista que permitió la 2da vuelta olímpica en una semana.
Mucho se habló de aquel arbitraje, del penal cobrado fuera del área y demás fallos que pudieron haber condicionado.
Poco nos importa y ya con el resultado consumado, Boca es el ganador de copa Argentina en su edición de 2015 ganándole la final a Rosario Central 2 a 0.
En un partido dificilísimo, recién a los 9’ del complemento, el uruguayo Lodeiro pudo cambiar el penal por gol y abrir el partido que se definiría a falta de 1 minuto cuando Chavez terminó de resolver el pleito.

Más allá de todo, Nicolás Lodeiro, nacido en Paysandú hace 26 años, convirtió el gol que le dio a Boca su 3era copa Argentina.


Nosotros encontramos un compilado con ambas definiciones y hacemos un 2 X 1 de los goles de Boca en la final.


Salud BOCA CAMPEÓN!!!

domingo, 29 de noviembre de 2015

El fútbol en su máxima expresión

Hoy se cumplen exactamente 17 años del primer título que ganara el gran Carlos Bianchi como técnico de Boca. El hermoso Apertura de 1998 conseguido de forma brillante, aquel campeón invicto pudo dar la vuelta 2 fechas antes del cierre del torneo en un empate sin goles contra Independiente en la Bombonera el 29 de noviembre.
Antes que comenzara ese partido, Boca le llevaba 9 puntos a Gimnasia, escolta que jugaba en el bosque contra central. Ese partido empezó primero y antes que finalizara el partido de Boca, llegaban noticias desde La Plata con el empate 1 a 1 del lobo y Boca era campeón minutos antes que el sargento Giménez pitara el final.
Imposible no recordar ese campeonato, la campaña, la antesala a la consagración, los ídolos que marcaron un antes y un después con aquella camiseta con la franja amarilla ancha y con el técnico que a partir de ese momento empezaba a convertirse en el  mas ganador del club.
Ese torneo fue el inicio de lo que vendría después, copas y mas copas internacionales, también torneos locales, clásicos históricos, y una camada de jugadores que quedó en la historia grande del club.
Volviendo al principio, ese torneo Apertura ’98 fue la llave que abrió todo  lo hermoso que vino después y esta foto de aquel partido contra el rojo es el fútbol mismo. El 10 aguantando la pelota contra la línea y un marcador y la observación de Bianchi, el padre de la criatura. 
Felices 17 años de ese título hermoso y que dio lugar a una era maravillosa.




La revista El Gráfico en la edición 137 perteneciente al libro de colección con las fotos de los momentos inolvidables en la historia de Boca, sacada a la vena en mayo de 2012 publicó esta foto imposible de no compartirla.


sábado, 28 de noviembre de 2015

Perdon Boca


Hoy no es un día cualquiera. Hoy hace exactamente 15 años Boca ganaba el partido más importante de su historia. Aquella histórica noche japonesa con los goles de Palermo para ganarle al Real Madrid y convertirse en campeones del mundo.
Mucho se ha hablado, mucho se ha mencionado a aquel partido, pero hoy queremos rendirle un homenaje distinto a aquella gesta histórica y es con un cuento.
Francisco Maldonado escribió algo sobre aquel partido y lo tituló como “Perdón Boca”, donde ese escrito alega las justificaciones de la disculpa.

Lo invitamos a leer este cuento y que cada uno se remonte en el pasado y recuerde como vivió semejante jornada histórica devenida en fiesta patria boquense.

Perdón Boca

Aprovecho que me gusta escribir y puedo despuntar el vicio  de las letras pidiendo disculpas en público, teniendo en cuenta que cualquiera de ustedes puede llegar a leer estas líneas.
Lo primero a analizar es a quien pedirle perdón. ¿Al Club Atlético Boca Juniors? Que es la institución, que es la estructura edilicia, que tiene dirigentes que gobiernan y que toman decisiones por los socios que son quienes los eligen.
¿A su hinchada? Que es parte importantísima y fundamental de ese todo que representa Boca. Capaz de ganar partidos y generar emociones jamás vistas antes por parte de propios y extraños.
¿Al plantel? A los jugadores (los que jugaron ese partido y los que no entraron también), al cuerpo técnico, a los auxiliares que estuvieron ahí ese día y fueron testigos privilegiados de semejante hazaña.
Voy a ser generoso aprovechando que me sincero y saco algo que a los hombres nos cuesta manifestar como es una disculpa y muchísimo más si es pública, por eso los pongo a todos en la misma bolsa como a cada pieza que trabaja en ese fenomenal engranaje que es Boca Juniors y colabora con su granito de arena sin importar qué o cómo lo hace.
En fin, siendo directo y yendo al grano quiero disculparme por no haber gritado dos goles de Boca. Sí, solo de dos goles son los que me debo hacer cargo. Seguro que habrá habido muchísimos más goles que no los grité por diferentes motivos. Habrán sido el descuento de una derrota amplia definida, hubo muchísimas goleadas a favor, que si uno no está en la cancha, difícilmente esos se lleguen a gritar, como el quinto o el sexto tanto por ejemplo.También algunos amistosos sin demasiada importancia, en fin muchísimas alternativas que podrían llegar a avalar el NO grito de gol de tu equipo.
Pero no gritar los dos goles más importantes de la historia de tu club es demasiado y por eso me hago cargo y pido perdón. No creo que haya excusas. Sí, varios motivos que hacen que uno reaccione así o directamente no reaccione, que fue lo que me pasó a mí.
Cuando uno se pone a analizar cual ha sido el partido más importante de su club o cuales los goles de mayor importancia, después de poner toda esa información en la balanza y sacar sus propias conclusiones, puede caer en que cuando pasó eso no había nacido o era tan chico que ni siquiera era consiente de semejante acontecimiento.

Mi caso no fue ese, sino todo lo contrario. Al momento en que se hicieron esos dos goles yo tenía 20 años. Edad suficiente para darme cuenta de lo que está bien, lo que está mal, de votar, de tomar decisiones y mejor aún, poder intuir o directamente darme cuenta que si mi equipo juega el partido más importante de su rica historia y encima lo gana, por decantación, el o los goles que sirvieron para ese triunfo  pasan a ser los más importantes de la historia del club.
Miles de veces soñé con ese día, miles de veces soñé con poder ser testigo de ese partido y miles de veces también imaginé una victoria así con semejante cuco enfrente.
Y si bien todo eso llegó tarde o temprano, yo no estuve a la altura de un hincha que se precie de tal si no se gritan los goles. ¿Sabes cuánto tiempo esperé ese momento y esos dos goles? No fueron los 161 días que pasaron desde aquel 21 de junio donde Boca le ganó al Palmeiras en el Morumbí e inmediatamente empezara a palpitar esa final del mundo contra los “Galácticos”.
Fueron años, muchísimos años, creciendo con la ilusión de estar ahí, queriendo sacar a ColoColo, San Pablo, a Velez o el que fuese para que allí estuviera la camiseta de Boca para ganar, subirse al podio eterno y conseguir lo más importante que existe a nivel de clubes. Más de eso no hay. Al menos hasta que se descubra que hay vida en otros planetas y se gane un desafío con el campeón de otra galaxia para ganar la copa Interplanetaria, mientras tanto la Intercontinental es lo máximo.
En lo que siempre me detuve a pensar es en los motivos que me llevaron a no gritar los goles. Explicaciones hay muchas, y si se agrupan todas en una misma causa y en un mismo momento, se podría llegar a entender semejante reacción ante los hechos que ocurrían. No me escudo ni me defiendo, solo puedo llegar a enumerar las causas por no gritar los goles, no que estuviera bien.
Creo que lo primero o lo más grave fue imaginar tantas veces ese partido desde que se sabía que se iban a enfrentar. Día, hora y posibles formaciones de ambos equipos hacían que uno vaya sacando conclusiones de antemano. En la mente se iban imaginando los dos equipos en fila ingresando a la cancha, después todos parados a lo ancho, árbitros de por medio, antes del saludo de protocolo en un estadio impecablemente preparado para esa final, y todo lo puntualmente futbolístico. Cómo sería el primer tiempo, como se podría llegar a jugar el segundo de acuerdo a lo que hubiese pasado en los primeros 45’. Marcas asignadas, pelotas paradas, fortalezas y debilidades de ambos y demás agregados que hacen que uno juegue tantos partidos como cantidad de alternativas posibles que puedan ocurrir. Eso equivaldría a cientos de partidos jugados antes que se juegue el verdadero.

Así es como llegue a ese martes de fines noviembre. Sabiendo que podíamos ir ganando, que podíamos ir perdiendo, que un empate nos llevaría a los penales, en fin, posibilidades y maneras de manejarse ante tantas alternativas hicieron que si llegaban los goles de Boca, yo ya sabía, porque lo había imaginado todo.
Claro que cuando llega el momento, es como que uno se olvida todo y vuelve a empezar otra historia o como en verdad es lo que ocurre.
Si le sigo agregando factores, esta vez extra futbolísticos, mas excusas podría tener, pero insisto,  no quiero excusarme.
Fue muy temprano, 7 de la mañana Argentina, doce horas de diferencia por esa maldita costumbre de los japoneses en jugar a esa hora. ¿Que les costaría jugar a las 21:00?, no es tan tarde para ellos y acá serían las 9 AM.  Yo casi sin dormir. Intenté quedarme despierto escuchando la radio y haciéndoles el aguante a la distancia a los jugadores, pero el sueño o la tensión acumulada habrán hecho que me termine relajando demasiado y me duerma cerca de las cuatro.
Ojo que esa opción también la había evaluado y 10 minutos antes de las 7 puse el despertador para que sonase lo mas fuerte posible, no vaya a ser cosa que me llegara a despertar cuando pasó todo.
Ni bien sonó, salté de la cama mas despierto que nunca a prender la televisión e ir preparando el mate, amigo inseparable para semejante ocasión.
Sabía que no lo iban a pasar por tele. Los derechos los había comprado una empresa que mi servidor de cable no tenía. Igual había que asegurarse y subía y bajaba los canales en varias oportunidades. Busqué también en los canales brasileros, era una buena opción teniendo en cuenta que el 3 de ellos era una de las figuras de ese país y tranquilamente podrían trasmitir ese partido. Pero no, nadie mostraba las imágenes del partido, solo los canales de noticias tenían móviles en bares con los hinchas que lo seguían desde ahí.
Muchas noticias del mundo, de la actualidad de un país que no era la mejor y encima sería mucho peor más adelante, el clima, como funcionaban los medios de transporte y toda esa información que llena los espacios de los noticieros bien temprano. Pero de las imágenes en sí, nada.
De nuevo a la radio y seguirlo por ahí. Ya empezaba, los equipos parados en sus respectivos campos y un árbitro que ponía el cronometro en cero para hacer sonar el silbato.
Empezó y todo fue tensión, nerviosismo, un relato acelerado que mostraba que el partido tenía vértigo, unos minutos, solo 3 para escuchar ese grito que no fue como cualquier grito de gol de un relator preparado para eso. Fue un grito de furia, de hincha, desde adentro y con voces de fondo que también lo sentían así.
Me quedé helado, primero por la sorpresa, luego esperando y no deseando escuchar que por alguna de esas malditas cosas del fútbol, un juez de línea levante su banderita o el mismísimo árbitro vea algo fuera de lo normal y termine anulando el gol.
Por suerte y fortuna no pasó eso. Me fui aliviando cuando el grito con esa ooo larga seguía festejando la apertura del marcador. De inmediato volví a la cocina a buscar las imágenes de lo que pasaba. Mas de lo mismo, deportes que nada tenían que ver con el fútbol, dibujitos animados y canales de noticias que solo informaban con placas rojas que Boca estaba ganando.
Nuevamente a la pieza a seguir escuchando, no terminé de acomodarme cuando de nuevo ese grito desprolijo pero sagrado a la vez informaba un 2 a 0 apenas pasados los cinco minutos.
Debo confesar que no entendía nada, me agarraba la cabeza y no lo podía creer. Parado junto a la cama, la mirada perdida y todos los sentidos puestos en los oídos para procesar toda esa información por demás positiva y que hasta en cierto punto daba un poco de temor, sobre todo a lo desconocido como era esa situación particular. ¿Que estaba pasando? No puede ser tan fácil ni ser un sueño, algo había, algo rondaba en el ambiente y era por demás positivo.
Repito que ese partido lo imaginé miles de veces, pero en ninguno de todos esos partidos mentales se había pasado por mi cabeza ir ganando 2 a 0 en los primeros cinco minutos.
La sorpresa por el resultado, el sentirse descolocado al nunca haber esperado ese comienzo, el estar pendiente de la tele y la radio yendo y viniendo por la casa, el respeto por demás elevado hacia el campeón de Europa y la revolución estomacal e intestinal, me habrán llevado a mantenerme en silencio y solo escuchar y disfrutar a mi manera semejante hazaña que se estaba gestando.
A partir de ese 2 a 0 agarré la radio, la lleve a la cocina, la puse en la mesa junto con el equipo de mate y seguía escuchando y haciendo zapping permanentemente. Así fue el primer tiempo, encima hubo un gol de ellos para que el nerviosismo y el seguir preocupado porque un gol no es nada, siguiera latente en mi cabeza y en mis tripas.
Gracias a Dios, a una producción inteligente, y a un periodista por demás calificado que ponía la cara, dejaba ver tras su figura trajeada, una pantalla gigante con la trasmisión oficial del partido en medio de un noticiero matutino.
Así fue todo ese segundo tiempo. Escuchando la radio esta vez en el comedor, mirando la tele con el sonido silenciado para ver atrás del periodista detalles en vivo del partido, por donde andaba la jugada y cómo realmente era lo que pasaba.
El nerviosismo era igual o capaz un poco mas, es que si te empatan o por esas malditas ocasiones te lo llegaran a dar vuelta, te queda menos tiempo para poder hacer el gol que tanto necesitas.
Puteaba bastante cuando mostraban imágenes de las noticias que daban, en vez de mostrar el partido, mas allá que haya un tipo adelante que no te deje ver la imagen por completo, pero algo era algo.
Que me importaba la guerra en medio oriente o la economía de Estados Unidos, para mí la única noticia era Boca que jugaba el partido más importante de su historia y encima lo estaba ganando cuando faltaba poco para terminar.
En los últimos minutos es como que entré en una meseta que me congeló. De los 40 a los 44 minutos no recuerdo nada. Shoqueado por los nervios y por todo ese clima desbordante, esos cinco minutos para mi no existieron. Volví en sí cuando dijeron que se jugaban 3 o 4 minutos de adición. Ahí la sensación era otra. Eran las piernas temblando, parado esperando el desenlace, el corazón trabajando a revoluciones por demás exageradas y el grito del final más hermoso que alguna vez podría llegar a escuchar. “Boca es campeón del mundo”.
Ahí cambie toda esa ansiedad y nerviosismo por orgullo, garganta anudada y ojos vidriosos que se apoderaban de mí. Corrí a abrazarme con mi viejo, ese abrazo único, de esos que pasan cada tanto y la felicidad que expresaba de mi parte el agradecimiento hacia él por ponerme esta camiseta y en ese momento hacerme sentir el tipo más feliz del mundo.
Uno a esa edad considera que no debe llorar, no está bien y menos que lo vean, por eso calculo que traté de esconder alguna lágrima que se me escapaba y me dedicaba de lleno a buscar la camiseta y salir a la calle a gritar que Boca, mi Boca era campeón mundial.
Me fui por las ramas, quise contar porque no me salió gritar los goles y terminé contando como viví los 85 minutos esos que estuvieron demás y era inevitable no traer a mi viejo a este relato.
Espero que me perdonen, que sepan entender como alguien puede sentir los partidos de una manera un tanto diferente a como lo vive la gran mayoría.
También al pedir perdón, generalicé  incluyendo a los jugadores de ese día. Pero ahora me quiero detener en uno en especial y ese es el señor Martín Palermo.
A él le quiero agradecer por esos dos goles (y los cientos que vinieron después) y pedirle también disculpas por no haber gritado esas conquistas.

Su obra cumbre, esos que lo catapultaron y lo pusieron como ídolo, y yo que no los grito. Si festejé el primero de todos los que le hizo, una noche de día de semana a Independiente, si grité su gol numero 100 con la rodilla rota, si grité y también me emocioné con ese giro eterno seguido de un zurdazo bajo el día que volvió después de la lesión y cerró el 3 a 0 mas lindo del mundo.
Yo los había gritado a todos y esos dos no. También me sentía culpable con él, pero el tiempo que es sabio y paciente, me dio la posibilidad de la revancha y pude gritar con el corazón ese gol a Grecia con camiseta azul jugando para la selección diez años después.
16 años hacía que no gritaba un gol de Argentina, y ese lo grité porque era “su” gol, porque se lo merecía, por lo que representaba el técnico que lo mandó a la cancha y porque sentía que le debía algo que en ese momento se lo podía pagar.
Espero que me sepan entender. A veces las situaciones a uno lo desbordan y no se comporta como debería, si es que hay un deber puntual en moverse en estos aspectos.
No creo haber hecho mal en no gritar esos dos goles de aquel lejano noviembre del 2000, tampoco sé si está bien. Al menos siempre me quedó esa espina y hoy me animo a exteriorizarla, pidiéndole perdón a Boca.


FRANCISCO MALDONADO

fran-m12@live.com.ar

viernes, 27 de noviembre de 2015

Se viene el dia del hincha de Boca


Este año y como lo venimos realizando desde aquel 12 del 12 de 2012, vamos a estar 
festejando un nuevo día mundial del hincha de Boca.
Para aquellos que ya han estado en festejos anteriores saben de lo que estamos hablando, para los que no tuvieron la oportunidad de festejar este día, el sábado 12 de diciembre van a tener la oportunidad de comprobar lo que es una verdadera fiesta de amor y pasión hacia los colores de una institución.
Para este año va a haber 80 banderas nuevas de palo, humo azul y amarillo, bombos, trompetas, redoblantes, pasacalles y muchas sorpresas más (algunas van a ser bastante altas) (?).
Más allá de todo ese color, hay que tener en cuenta que se ha sumado últimamente mucha gente nueva a la peña y eso va a engrandecer el numero junto a que se informa permanentemente a través de las redes sociales.
Por eso la avenida 7 va a ser cortada de las 2 manos y va a ser copada por muchísimos hinchas de Boca que van a trasmitir su pasión sin que importe nada mas.
El punto de reunión va a ser en plaza España (7 y 66) a las 17: 30 hs. De ahí nos trasladaremos hasta plaza San Martín (7 y 50) y vamos a tener que hacer una parada obligada para hacer sonar los instrumentos y cantar todo el repertorio de la 12, y desde ahí hasta plaza Moreno donde culminarán los festejos en las escalinatas de la catedral.
Todo esto en un marco colorido y familiar, porque no hay nada mas lindo que trasmitir la pasión de los colores como la de un viejo que nos hizo hincha de boca, la oportunidad de disfrutar con nuestros hijos este sentimiento o aquellos amigos donde esa amistad se fortaleció mucho mas por estar Boca en el medio.
Por eso y por mucho mas, el sábado 12 a las 17:30 todos a plaza España con camisetas, gorros, banderas y demás accesorios acordes para esta fiesta única que es el día mundial del hincha de Boca.
La Plata va a demostrar una vez más que es bostera, lo demás es decorativo.

miércoles, 25 de noviembre de 2015

Olé es anti Boca X

En esta iniciativa de adaptar todas las secciones que brindamos a este Boca Bicampeón versión 2015, había una que se nos podía llegar a complicar. Esa es la de los anti-Boca, apuntando más directamente al diario deportivo Olé, famoso por criticar y tratar de perjudicar desde la palabra escrita a Boca por tener un perfil riBerplatense (siempre tuvo esa tendencia y más en los últimos tiempos desde que su director es el nefasto periodista Leo Farinella).
La complicación estaba en que al ser Boca campeón, a la larga terminan rindiéndose a los pies del ganador y son inevitables las palabras de elogios y los reconocimientos por más que vengan de los rincones gallinescos más oscuros.
Pero como la especialidad de Olé es pegarle a Boca, buscando en el archivo encontramos el diario del 15 de diciembre de 2005. Boca era campeón del torneo Apertura después de ganarle a Olimpo en Bahía Blanca de la mano del Coco Basile y la gente del pasquín se las rebuscó para pegarle una patadita en los tobillos a la hinchada del campeón.
En las fechas 14 y 15 Boca perdió contra Colón de local y contra Arsenal de visitante respectivamente y el escolta Gimnasia sumaba en todas las fechas por lo que también había llegado a la punta del campeonato y tenía a mal traer a Boca. Por eso algunos cuestionaban a Basile y hasta el propio Coco discutió con un plateista en medio de una tarde calurosa el día del partido contra los de Sarandí.


Pasó la tormenta, Boca salió campeón pero Olé se quedó con aquello pidiendo una bandera de perdón para Basile.
No esperaron a desarrollar en el interior de diario ni le dedicaron un recuadro chiquito al analizar la campaña del equipo.
Apuntaron directamente a la tapa y de la manera que más le gusta a ellos, puntualmente al hincha de Boca.

lunes, 23 de noviembre de 2015

Camisetas alternativas en días de consagraciones

Hubo que buscar información e imágenes para encontrar puntualmente aquellas ocasiones en que Boca se haya consagrado campeón con una camiseta que no sea la tradicional azul con la franja oro en el medio.
Debido a que en el partido contra Tigre el equipo del vasco dio la vuelta con la camiseta blanca, se buscó si hubo otras celebraciones con diferente ropa  y se encontraron solo 2 antecedentes:
La primera fue en 1977 en la final de la copa Libertadores frente a Cruzeiro. El partido de ida se jugó en La Boca y el que cambió fue el equipo brasileño usando camiseta blanca, ganando el equipo de Lorenzo. Para la revancha en Bello Horizonte le tocó cambiar a Boca y se usó camiseta amarilla. Ganó Cruzeiro por lo que se tuvo que jugar un tercer y último partido en cancha neutral. En el sorteo le tocó cambiar de camiseta nuevamente a Boca y el Toto Lorenzo, cabulero como pocos, decía que la camiseta amarilla traía mala suerte (basándose últimamente en el antecedente del partido revancha) por lo que para la final en Uruguay el 18 de agosto del ’77 Boca saltó a la cancha con camiseta blanca. Ahí se empató y en los penales brilló la figura del loco Hugo Orlando Gatti y la primera copa Libertadores arribó a Brandsen 805.

El primer campeón de América; Arriba: Mouzo, el Chapa Suñé, Pancho Sa, el tano Pernía y el loco Gatti.
Abajo: Eber Mastrangelo, el chino Benitez, Toti Veglio, Mario Zanabria, Darío Felman y el conejo Tarantini.

De ahí pasaron casi 30 años para ver a Boca campeón sin su tradicional camiseta el día de la vuelta olímpica.
El famoso Apertura de 2008, triangular y partido final contra Tigre. Los de Victoria que mantuvieron su camiseta titular y Boca que saltó a la cancha todo de amarillo fluo para terminar perdiendo 1 a 0 pero alcanzándole para salir campeón y poder dar otra nueva vuelta olímpica.
Cabe destacar que esa camiseta es muy recordada por el hincha, pero como dato negativo nunca se pudo ganar un partido con esa casaca. Solo derrotas y empates en la temporada 2008/09 que es cuando fue utilizada.

Boca campeón de amarillo. El podio después del dramático partido contra Tigre en cancha de Racing.

El motivo que hizo buscar estos antecedentes fue el día de que Boca salió campeón nuevamente contra Tigre hace casi un mes.  Boca local cambió la camiseta y peló la blanca con el detalle azul en la franja amarilla. Por tercera vez una camiseta alternativa de Boca salió campeón en un partido definitorio.

El ultimo campeón de primera división; Arriba: Jony Calleri, Fabián Monzón, Rolín, Tobio, Orión y Pablo Perez.
Abajo: Lodeiro, Peruzzi, Cubas, Carlitos y Meli.

Salud BOCA CAMPEÓN!!!